No debería sorprender que después de ocho años
de dictar cambios en la política, tales como nuevas constituciones,
un solo bloque en la Asamblea Nacional y la Corte Suprema,
una serie de nuevos ministerios y misiones, un único
partido político, un nuevo ejército y una reserva
de un millón de personas, una comisión electoral
leal, estados, ciudades y círculos bolivarianos leales,
así como consejos comunales que encarnan el poder del
pueblo; cambios en la economía tales como estrictos controles
sobre precios, salarios, divisas, ganancias, inversión,
impuestos, empresa privada, empresa social, empresa mixta,
empresa estatal, tierra, capital, trabajo, gasto en el extranjero
-salvo el del gobierno- y gasto interno; cambios en las estadísticas,
como las usadas para calcular vidas, muertes, cifras oficiales
de asesinatos, prisioneros, enjuiciamientos, condenas, pobreza,
empleos, casas, calorías, enfermedades, analfabetismo,
votantes, ciudadanos, extranjeros, barriles de petróleo,
gas natural, bolívares, dólares y el huso horario.
Cambios en las palabras con significados renovados, tales
como realismo, surrealismo, capitalismo, imperialismo, colonialismo,
genocidio, imperio del mal, EEUU, Bush, la Iglesia Católica,
Bolívar, Jesús, socialismo, democracia participativa,
paz, guerra, enemigo, patriotismo, ciudadano y el nombre del
país.
Cambios en símbolos tales como el escudo, la bandera,
la espada de Bolívar, la moneda, el uniforme militar,
la boina, las consignas políticas interminables, Aló
Presidente y el color rojo; cambios en la cultura tales como
la forma correcta de vivir, trabajar, amar, educar, tener
sexo, rezar, consumir, ver televisión, pensar y saludar
a los camaradas (se prefiere patria, socialismo o muerte)
y por lo tanto, después de ocho años de dictar estos
cambios claramente exigidos por los mandatos del pueblo en
elección tras elección, y donde el Gobierno de la
mayoría es obviamente desdeñado por una despreciable
minoría contrarrevolucionaria y traidora de ideas anquilosadas,
que se necesiten 8, 16, 32 o hasta 64 años más para
ceder Miraflores al único hombre que puede martillar
los cambios en Venezuela como si fueran clavos en un ataúd
-entonces, por todo esto, la gente debería votar sí,
¿no les parece?
michaelrowan22@gmail.com
Traducción: José Peralta