Hace unos años, una fuerza de asalto aterrizó en
la escuela judía a las 7 am para buscar armas destinadas
a derrocar al Gobierno, grabando a fuego en los judíos
el recuerdo inolvidable de cómo el Tercer Reich comenzó
en Alemania. Poco después, las autoridades visitaron
la escuela alemana para ordenar el adoctrinamiento militar
de los estudiantes, pero luego el embajador alemán dijo
que su nación nunca volvería a participar en las
atrocidades que Hitler perpetuó contra jóvenes alemanes
vestidos con la camisa marrón del uniforme nazi e ideologizados
con los dictámenes del milenario Reich.
Bueno, han regresado; pero esta vez es el Presidente y su
hermano, quien es ahora el Ministro de Educación y cuya
misión es instruir a los jóvenes, a través
de un nuevo pensum de estudio que el Gobierno está ideando,
sobre las glorias de la revolución socialista bolivariana
de modo que se conviertan en Nuevos Ciudadanos -leales, dóciles
y prestos a obedecer, al igual que los camisas marrones de
Hitler. En 1984, la obra clásica de George Orwell
que trata sobre el adoctrinamiento de los Nuevos Ciudadanos
por parte del Gran Hermano, los estudiantes aprendían
un nuevo idioma, los mitos de la revolución que revertían
el significado de las palabras. En esa neolengua, guerra es
paz, libertad es esclavitud, ignorancia es fuerza, fruncir
el ceño ante una orden de las autoridades es llamado
caracrimen, y tener un pensamiento crítico significa
repetir la doctrina exactamente como fue autorizada. De manera
similar, Adán Chávez señala que su nuevo pensum
inculcará el pensamiento crítico a los estudiantes
venezolanos y las escuelas que se nieguen a obedecer serán
cerradas.
Ejemplo de ese pensamiento crítico es el objetivo específico
consagrado en el plan de estudios para los estudiantes de
medicina en las escuelas estatales de Venezuela: "Apreciar
el papel de la revolución bolivariana dirigida por el
presidente Hugo Chávez en el proceso de la transformación
revolucionaria de América Latina, el Caribe y el mundo".
Sí, leyó bien: la revolución es para el mundo,
exactamente como con el Tercer Reich. Entonces la próxima
vez que visite al doctor, si él le dice, ahora aplicaré
mi bisturí bolivariano en su garganta con la convicción
gloriosa de que ningún creyente verdadero en la revolución
puede morir jamás, posiblemente desee buscar una segunda
opinión.
michaelrowan22@gmail.com
Traducción: Teresa León